1/02/2012

Con canciones, bebé...




"...Una historia contada con canciones, bebé, susurrando despacito... con princesas, piratas y dragones, bebé, y pastillas de mosquitos...

"...Ún sillón con tu forma y la mía, bebé, al costado de la tele. Un mordisco en el pie pa que te rías, bebé. Sana sana si te duele...".

11/15/2011




"...tengo un lápiz colora'o
con un librito guarda'o
para escribirlo contigo".

9/13/2011

Los gatos que movilizan a Murakami

Entre tantos elementos recurrentes en la obra de Haruki Murakami, uno de los que se destaca son los gatos.
En su biografía se dice que, antes de dedicarse de lleno a escribir, fue dueño de un bar, el cual llamó Peter Cat.
Obviamente, hay una especial simpatía del autor por estos animales, que han sido (y son) “adorados” por otros artistas: Charles Baudelaire, que ha escrito poemas dedicados a ellos, y a Paul Verlaine, con otro poema, “Mujer y Gata”; Howard Lovecraft, escritor estadounidense, y su cuento “Los gatos de Ulthar”, y un ensayo, “Gatos y Perros”; otro norteamericano, Edgard Alan Poe, y su cuento “El gato negro”; Jorge Luis Borges escribió “A un gato” (incluido en El oro de los tigres), y “Beppo”, dedicado a su gato, que se llamaba Beppo, igual que el gato que tenía Lord Byron (que también le escribió a los gatos); Julio Cortázar tenía un gato (Teodoro W. Adorno) que aparece ficcionalizado en cuentos y novelas de él.
La lista es casi interminable...
Particularmente en Japón, el gato ha sido muy representado en el arte. Estos gatos aparecen pintados junto a hermosas mujeres. Es común que estén asociados a la gracia de la mujer, a la sensualidad, pero también al encanto de la decadencia.
Utagawa Hiroshige, artista de Ukiyoe, la estampa japonesa que tuvo su esplendor entre el siglo XVII y el XX; Utagawa Kuniyoshi, y Utamaro, le han dedicado grabados a estos animales.
Ela cultura popular japonesa se ha arraigado el Maneki Neko, el gato de la fortuna…, ese gatito de porcelana que tiene la patita izquierda levantada (hoy se los ve por todas partes, en distintos colores). Su actitud, se dice, es la de invitar a la gente a entrar a los negocios. 
Otro gato japonés muy conocido es Doraemon, la serie animada del gato azul del futuro, de quien, justamente por estos días, se ha estrenado un museo. Doraemon fue creado en 1969 y nombrado embajador de la cultura japonesa en el 2008, o de los dibujos animados. Su nombre hace referencia al Dorayaki, el pastelito típico japonés relleno de dulce de porotos o, más modernos, de crema pastelera. 
¡Y qué decir de Kitty!, la gata blanca de quien se ven dibujitos, muñecos, figuritas y otros productos. Kitty fue creada en 1974 y actualmente hay una exposición en Tokio con 200 productos de la popular gata. A ella también se le ha construido un parque temático.

Principalmente, los gatos en los relatos de Murakami funcionan como un artilugio que sirve como: 
• Móvil (para una búsqueda, física, o interior… del destino).
• Nexo entre personajes. (Los personajes, a  través de la búsqueda del gato, por ejemplo, se van vinculando.)
• Completan a los personajes, en el sentido de que les muestra la parte instintiva que muchas veces queda relegada por la parte consciente o racional.

Esto se puede ver al analizar cuatro relatos de Murakami, que, en orden cronológico, son: “Los gatos antropófagos” (cuento registrado en 1983. En español está incluido en el libro Sauce ciego, mujer dormida), Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (novela de 1994), Kafka en la orilla (2002) y en “el pueblo de los gatos”, un relato interpolado en la última novela de Murakami, 1Q84.

El gato como móvil
En Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, el gato es una primera búsqueda que moviliza, luego, a otra búsqueda, porque si bien al principio la búsqueda del gato es el móvil,  un acto físico, su desaparición incide, determina, luego, en otra búsqueda más profunda, interior, que es la que emprende el héroe o protagonista, Tooru Okada, de sí mismo. Un rito iniciático.
El gato y su ausencia, en este caso, funcionan como una llamada a la aventura (salir a buscarlo).
La novela, hay que resaltar, se inicia con una llamada telefónica, una llamada extraña de una mujer. Y estos dos hechos, la llamada y la desaparición del gato, actos ordinarios, comunes, cotidianos, si se quiere, son las llamadas a la aventura… 
Tenemos, así, al gato como excusa, como móvil.

El gato como nexo
¿Cómo se llama este gato? Noboru Wataya. Lleva el nombre, en realidad, del cuñado de Tooru, un influyente personaje de los medios de comunicación.
De esta manera, el gato va interactuando con los distintos personajes. Porque la esposa de Tooru también desaparece misteriosamente. (En la novela se va a ver que ella también emprende la búsqueda de su hermano.)
Y en ese caso, el gato también puede ser visto como preludio de algo que va a ocurrir.
En "Los gatos antropófagos", el cuento se abre con la noticia en Atenas de tres gatos que vivían con una anciana en un ambiente. Ella tiene un ataque cardíaco y muere. Los gatos, luego de un tiempo, hambrientos, la devoran. La noticia es leída por el protagonista, quien se ha ido con una chica a una pequeña isla de Grecia. De niño, el protagonista, incluso, tuvo un gato que, alterado, un día sube a un árbol y luego desaparece. Cierto día, ella se va… como el gato que él tenía de chico.
El tema del instinto animal, su capacidad de supervivencia, está presente en el cuento, no solo por la noticia. Dentro del relato también hay una parábola con gatos.
Pero, principalmente, al protagonista se le plantea una duda, que es entre lo que hace consciente y, en apariencia, de manera inconsciente, o instintiva, como una lucha entre esas dos partes. 
En Kafka en la orilla, Satoru Nakata es uno de los dos protagonistas o héroes de esta novela. Es un anciano con una capacidad: charlar con los gatos.
Nakata, al igual que el protagonista de Crónica del pájaro… es movilizado por un gato, sale a buscar una gata y así se va relacionando con otros gatos. Pero ese móvil inicial, físico, ese periplo, que es la búsqueda de la gata, deriva en otra. En su caso, la de hallar su parte consciente, su parte racional, y humana, en algún punto. Porque Nakata se maneja, en una primera parte, a través del puro instinto. Está animalizado.
Esa animalización, de alguna manera, nos muestra que son ellos, los animales, los que están más cerca de su propia naturaleza, mientras el hombre (o al menos los personajes  de Murakami) andan buscando saber quiénes son.
Por último, El pueblo de los gatos, relato interpolado en 1Q84, en el capítulo titulado “Va siendo hora de que aparezca los gatos”.
El protagonista de este relato es un viajero, sin destino fijo, que se sube a un tren, viaja y cuando encuentra un lugar que le atrae, se queda. Así llega al pueblo de los gatos, un lugar en donde estos animales hacen todas sus actividades habituales cuando el sol se esconde: atienden los negocios, salen a comer, a beber, a charlar, es decir; hacen sus tareas diarias. Sorprendido, cuando esto ocurre, el viajero sube a esconderse a un campanario y los espía.
Antes de la mañana, cuando los gatos se van, él sale a comer las sobras. Gatos humanizados y un hombre animalizado.
A través de esa inversión, lo central es el destino. El pueblo sirve no como un lugar en sí, habitado por gatos, sino como lo que hay que buscar y encontrar; el viaje que hay que emprender… para hallar el destino, el lugar en donde uno debe perderse para comenzar a encontrarse, para saber quién se es, de dónde se viene y, a partir de ahí, hacia dónde se va.

6/15/2011

1Q84: el equilibrio de un mundo con sus dualidades

No se deje engañar por las apariencias” se advierte desde un principio en 1Q84, la última novela escrita por Haruki Murakami, disponible, desde marzo, en castellano. “Realidad –asegura uno de los personajes- hay una sola”. Y ocurre en 1Q84, un tiempo en donde surgen tantos interrogantes y desajustes como en el mundo “real”.
Imitando la forma de El clave bien temperado, la obra de Johann Sebastian Bach, que consta de dos ciclos de preludios y fugas compuestos en todas las tonalidades mayores y menores de la gama cromática, 1Q84, cuya edición disponible en Argentina reúne los primeros dos volúmenes (el tercero solo ha salido en japonés, por el momento), consta de 24 capítulos cada tomo, al igual que la obra del músico alemán, aunque, en el caso de la novela, y en cada uno de los capítulos, que transcurren en meses bien definidos (abril, marzo y junio, para uno; julio, agosto y septiembre, para otro), 12 corresponden a Aomame, y otros 12 a Tengo, los héroes que conforman, de alguna manera, una unidad, porque si bien sus historias se narran por separado, ambos están en permanente contacto: lo que moviliza a uno afecta al otro, y viceversa.
Toda esa simetría, ese orden, ese equilibrio, sin embargo, se va desvaneciendo, y, a la par, los personajes dejan de ser quienes demuestran ser para ir convertiéndose en lo que son o desean ser. En el caso de Tengo, un profesor de matemáticas que aspira a ser escritor; en el de Aomame, una instructora de una gimnasio que, en su doble vida, es una asesina a sueldo.
Ambos también comparten un recuerdo, de cuando tenían 10 años y, en el colegio, tuvieron su primer contacto. Tras aquel encuentro hubo 20 años de separación, pero un periplo común los vuelve a reunir en 1Q84, el tiempo (porque no es cuestión de espacio) que juega con el homófono en japonés “Kyu”, tanto para nueve y la letra q, y que deja de ser un simple juego de sonidos si se tiene en cuenta la palabra en inglés para pregunta, “question”, y su abreviación, más aún, si uno recuerda que fue en 1984 cuando en Japón surgió Aum Shinrikyo (Verdad Suprema), la organización acusada de cometer el atentado con gas sarín en la estación del metro de Tokio, en 1995, incidente que causó la muerte de 12 personas y más de 1000 heridos. (Es obvia, además, la referencia a la novela de Geroge Orwell.)
El tema de las organizaciones religiosas es punto central. Por un lado, otro de los personajes, Fukaeri, una adolescente de 17 años, relata una historia, La crisálida del aire, que, gracias a la ayuda de Tengo, es convertida en Best Seller; por otro, Fukada, fundador y líder de Vanguardia, secta que capta a algunas de las mentes más brillantes de Japón (similar a lo que ocurrió con Verdad Suprema en su momento), y padre de Fukaeri, es el objetivo de Aomame.
Así planteada, la “realidad” de los personajes, sea personal, como su entorno, comienza a cambiar, y ellos (como las personas) necesitan creer, un planteo metafísico constante, sea en 1984 o en 1Q84. Pero, ¿qué es real y qué ilusión? ¿Dónde se encuentra la verdad y dónde la mentira? ¿Qué es bueno y qué malo?
Estas dualidades, así opuestas dentro de todo el relato, dan cuenta de aquello que, de otra manera, quizá, no nos daríamos cuenta; forman parte, en un sentido taoísta, del equilibrio del mundo.
En 1Q84, Murakami parece jugar a desarmar el mundo que ve, para, pieza por pieza, ir reconstruyéndolo como le gustaría que fuese, aunque siempre recordándonos de no dejarnos engañar por las apariencias.

3/30/2011

Ganbare Nippon! ¡Fuerza, Japón!

La Argentina en general ha expresado su solidaridad para con Japón, especialmente con las prefecturas (provincias) damnificadas por el terremoto y tsunami que afectó a la costa nordeste japonesa, además de los posteriores acontecimientos en la central de Fukushima.
Muestra de ese espíritu se pudo percibir el 18 de marzo, en la Plaza de la República, frente al Obelisco.




3/16/2011

Fukushima y las plantas nucleares

Hoy, 16 de marzo, la embajada de Japón en la Argentina emitió un comunicado con la versión oficial de lo que ocurre en la provincia de Fukushima, lugar en donde se encuentra la planta nuclear que actualmente es noticia (hasta el disparate).

El comunicado completo es el siguiente:

Comunicado de prensa de la Embajada de Japón en la República Argentina

Terremoto en la zona nordeste de Japón (en la costa del Océano Pacífico) y situación en las plantas nucleares de Fukushima

1. En relación con los problemas registrados en las plantas nucleares en Fukushima tras el terremoto en la zona costera en el nordeste de Japón, el Gobierno de Japón, junto con las empresas involucradas, se encuentran en la actualidad respondiendo a esta situación a través de sus mayores esfuerzos posibles.
2. Algunas noticias sobre Japón difundidas por los medios de comunicación destacan el peligro de la exposición a la radiación, sin embargo, gran parte de dicha información no se basa en hechos objetivos. Respecto al real estado de situación actual, el Gobierno de Japón está tratando de suministrar la información genuina disponible y con la mayor inmediatez posible, a través de conferencias de prensa diarias del Primer Ministro y del Jefe de Gabinete. Asimismo se ofrece información actualizada en inglés a través de las páginas web de la oficina del Primer Ministro (http://www.kantei.go.jp/foreign/index-e.html); del Instituto de Seguridad Atómica de Japón (http://www.nisa.meti.go.jp/english/index.html); del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología (http://www.mext.go.jp/english) y del Ministerio de Relaciones Exteriores (http://www.mofa.go.jp).
3. En cuanto a la orden de evacuación emitida para los ciudadanos japoneses que habitan en las cercanías de las plantas, el Gobierno de Japón considera que dicha decisión es la adecuada en términos del control de riesgos. Asimismo el Gobierno de Japón valora esta medida como una prueba de que se está informando adecuadamente a su pueblo. Actualmente, quienes residen en un radio de hasta 20 kilómetros de la planta Fukushima I y quienes residen en un radio de hasta 10 kilómetros de Fukushima II, tienen orden de evacuación. Mientras quienes se encuentran en la franja de entre 20 y 30 kilómetros de Fukushima I tienen la orden de permanecer en sus casas. Dichas medidas fueron dispuestas con el propósito de garantizar la mayor seguridad posible de la población y tienen su fundamento en el análisis de expertos en la materia, e incluso en la consideración de las condiciones climáticas existentes.
4. El nivel de radiación que se registra fuera de las áreas arriba mencionadas, incluida la zona de las cercanías de Tokio, es sumamente bajo y no afecta la salud humana. Por ejemplo, en la zona de Tokio, se registró 0,8 μSv (microSievert) el día 15 de marzo por la mañana. Sin embargo esto representa aproximadamente 0,4 % de la radiación que recibe el cuerpo humano durante un vuelo Tokio-Nueva York (generalmente el cuerpo humano recibe en un vuelo de ida y vuelta entre ambas ciudades aproximadamente 200 μSv –microSievert-).
5. El Gobierno de Japón está dispuesto a ofrecer información verídica de forma inmediata. Se ruega a todos los interesados en el tema que mantengan la calma y que se sirvan informar en base a los hechos precisos.

Buenos Aires, 16 de marzo de 2011

3/12/2011

El pánico y la calma

"Es admirable la gente", es lo primero que cuenta una joven argentina instalada por trabajo, hace más de dos años, en la ciudad de Toyota, prefectura (provincia) de Aichi, ubicada en la región central (Honshu) de Japón. Si bien en el lugar apenas se sintió el sismo, en la misma zona, pero más al norte, en la prefectura de Miyagi.
Es en esa provincia en donde está Sendai, la ciudad cuya parte costera fue devastada por el tsunami. Es ahí, además, en donde la joven tiene a dos primos, también argentinos, instalados con sus respectivas familias. Uno de ellos, por trabajo; su prima, por la intervención quirúrgica de uno de sus hijos, de sesi años, y que ahora se encuentra en una etapa de rehabilitación.
Todos están con vida, refugiado en un colegio, sin luz, aunque bien provistos de alimentos y agua, ya que tienen negado regresar a sus hogares por peligros de derrumbes. (Hasta la noche del sábado, en Japón, había un alerta de otro terremoto grande para dentro de ocho días.)
"Están bien", dice.
La joven cuenta que, aunque hay pánico, en general todos se mueven con calma, sin alterarse. Un ejemplo se da en los supermercados, de donde los latas abolladas y otros productos afectados son sacados a la calle para que la gente se los lleve. Así se forman colas y cuando le llega el turno a alguien, retira dos productos y deja paso al siguiente.
Si bien a segundos de la catástrofe los trenes pararon por prevención, luego de chequearse rutas, vías y demás, los que podían volver a funcionar, funcionaron. En Yokohama, ubicada también en Honshu, y al sur de Sendai, hubo, al momento del sismo, alrededor de 60 mil personas sentadas. Muchos debieron volver a sus casas caminando.
Más allá de las imágenes que la tele ha pasado de la catástrofe, el país -como se suele generalizar a sus habitantes-, sigue en marcha.












2/09/2011

La soledad y el amor, según un film de Hirokazu Kore-Eda

De noche, en penumbras, acostada junto a él, ella está inmóvil. Tiene los ojos abiertos, fijos en algún punto. Perdidos. No habla, no gesticula; sí, quizá, oye, pero no respira, parece. Él le ha contado cómo ha sido su día y, acostado junto a ella, se le encima. Y aunque él la cuide, la pasee, le enseñe cosas y le de aire (aunque sea a través de un inflador), ella sigue siendo lo que es: una muñeca bautizada como Nozomi.
Parece vacía.
“Soy una muñeca inflable –dice-. Un sustituto para el deseo sexual”.
Pero de la noche al día ella comienza a respirar. Cobra vida. De la noche al día, el mundo, su mundo, comienza a girar, a moverse.
Pasea por el barrio, observa y experimenta cada una de las cosas que se le presentan como si ella fuese Adán, con una curiosidad y asombro semejantes a la de un niño, aunque se comporta como lo que es, una muñeca, o como la muñeca que quiere ser.
De noche, caminando, entra a un videoclub. Balbucea lo que va viendo. Se para frente a uno de los vendedores y, cerca de él, un cartel que dice: “Se necesita ayuda”. Sus ojos se quedan fijos en él. No habla. Sí respira.
Él la acompaña en el día a día, la pasea, le enseña cosas y le da su aire, el aire que sale de sus pulmones.
Ha encontrado un corazón, uno que, se supone, no debiera tener.
Parece viva.
Cuento de hadas moderno, Air Doll es la particular mirada del cineasta Hirokazu Kore-Eda sobre el mundo que nos está tocando vivir, y que se basa en un manga, La figura neumática de una chica (una muñeca a la cual el ser amado insufla vida, y que se pasea por la ciudad de noche, y para sí misma, se dice: “Su aliento llena mi cuerpo vacío. Posiblemente nunca pueda hincharme a mí misma. Pero aunque signifique el fin de mi vida, no me importa”), escrita por Yoshiie Gouda.
Es esa idea, la de estar “triste y feliz a la vez”, la que según Kore-Eda es inherente a nuestras vidas, también fundamentada en un poema de Hiroshi Yoshino, que dice:

“Parece que la vida está hecha de una manera en que nadie podría vivir solo… Así como no es suficiente que las flores tengan androceos y pistilos… un insecto o el viento debe introducir un pistilo en el androceo.
La vida tiene vacíos, los cuales solamente otros pueden llenar.
Parece que el mundo es la suma de todos esos otros.
Y, sin embargo, no sabemos ni se nos dice que podemos complementarnos mutuamente.
Dirigimos nuestras vidas dispersas completamente inconscientes de los demás.
O algunas veces está permitido hallar la presencia de otro desagradable.
¿Por qué el mundo está construido de un modo tan abierto?”.



Con esa base, el director de After Life y Nobody Knows, entre otros films, acciona, a través de la muñeca, detalles que reflejan, principalmente, y en cada uno de los personajes -tanto con protagonismo como con roles secundarios- la soledad, el vacío, el amor, y la belleza.
Porque a través de Nozomi y en su recorrido por la comunidad, se nos resume una particular mirada de cada vecino –que ni se conocen entre sí, aunque se cruzan a diario-; se nos muestra, en cada individualidad, cómo afrontan la vida, sus “dramas”, desde que sale el sol hasta que se pone la luna, desde que se levantan hasta que se acuestan, desde que nacen hasta que mueren. Es ese barrio, pero da la impresión de que podría ser en todo un país, y hasta en un mundo más general el que experimenta tanto la soledad, como el amor; la compañía y el vacío. Después de todo, son experiencia que nos son comunes a todos.
Así, todo va dependiendo de otro, porque, como se dice en la película, y aunque no debiera ser así, los vacíos, al menos los de los hombres, se llenan con sustitutos, y el amor es una maravillosa coincidencia de otro igual a uno.

12/08/2010

Dos que se entienden

Romeo es un hurón con la piel blanca, pero dice que es un oso, aunque su cara, más bien, se parece a la de un chanchito: nariz rosa, ojos redondos y chicos y orejas rectangulares. Sus cejas y pestañas siempre están hacia arriba, como para afirmar esa carita de malhumorado y serio que tiene cada vez que se encuentra con alguien.
Siempre que lo vean, Romeo tendrá los brazos cruzados o una mano alzada, como desafiante. No le gusta el calor; tampoco el frío. Sí le encantan las remeras limpias y siempre usa unas rayadas azules y celestes.
Es gruñón, soberbio, criticón, obstinado, negador, perfeccionista y supersticioso. Vive solo, y todo lo puede hacer solo… Al menos eso cree…
“¡No me gustas!”.
Ese es Romeo, todo un personaje (casi de fábula) que nos advierte desde un principio que nunca está contento.
Creado por la autora e ilustradora japonesa Hiroko Ohmori, y editado en la Argentina por Adriana Hidalgo (colección Pípala), el hurón es protagonista indiscutido -tal su carácter- de dos libros: Romeo nunca está contento y Rosa (y Romeo también). En la primera historia, si bien desde el título y el propio Romeo nos remarcan que él es el centro, durante el desarrollo pareciera que hasta la misma autora quiere correrlo de ese lugar, como cuando él sale a buscar la atención de sus amigos, luego de haber leído su horóscopo, y, sin embargo, consigue todo lo contrario. Pero ahí está Rosa, una hurón dulce que está en todos los detalles, más si se trata de Romeo. Ella sabe qué decirle para que él vuelva a estar en el centro, o, mejor aún, que lo comparta con ella.
Los personajes, así, aparecen en una segunda historia, Rosa (y Romeo también). Ya bien perfilado el carácter de Romeo, la tapa, esta vez, es para ella, en donde aparece con un títere de él que, con cierta burla, grita: “¡Yo soy el protagonista!”.
La historia transcurre en un día de primavera. En las calles se siente el amor, y todos lo manifiestan, aunque eso, algo de eso, a Romeo le molesta. El prefiere la intimidad, y puertas para adentro le cocina Rosa, y charlan, leen, juegan... Comparten.
Al fin y al cabo, son dos hurones que viven uno enfrente del otro… Al fin y al cabo, a él le gusta la compañía de Rosa y ella sabe qué decirle a Romeo.
Son dos que se entienden. Y ese es el secreto.
O eso creen.
“¡¿Eh?!”.

9/16/2010

Súper patéticos

Ni Superman, ni Batman, ni el Hombre Araña. La pantalla retrata héroes que conmueven por su torpeza, dolor y tristeza, todos productos del mundo en el que vivimos.

En la ciudad de Aldo Bonzi, partido de La Matanza, alguien disfrazado patrulla en su moto, velando por la seguridad de sus pares. Su traje antibalas, celeste y blanco; su vocación, ayudar a aquellos que lo necesiten. Su "nombre": Menganno, el "súper héroe" reconocido a partir de un programa de radio y popularizado por Crónica TV.
Fanático del Capitán América -el cómic estadounidense-, y de Batman, el Zorro y Dragon Ball Z, este comerciante de día lucha contra la inseguridad de noche. También carga las bolsas de las compras de las personas mayores o las ayuda a cruzar la calle o a cambiar la rueda del auto.
"No sustituyo a la ley, no soy un vigilante -asegura desde Facebook-. Patrullo y evito los pequeños crímenes que puedo parar y ayudo al prójimo. No estoy en contra de la Policía, sino a favor... y quiero ayudarlos y contagiar a todos a que también lo hagan, ya que, para mí, la seguridad la hacemos entre todos".
Pero Menganno también necesita ayuda, porque los súper héroes también la necesitan, o, más preciso, el hombre debajo del disfraz la necesita, porque quien carga ese traje es un trabajador ("Ayer pagué el dominio [de Internet] y me quería morir") que toma mate, usa medias y tiene corazón, un gran corazón.
Hace un mes, su mujer lo abandonó. La separación fue su criptonita. Sus patrullajes diarios decayeron. "Le estoy fallando a la gente", dice en la radio, en el programa Perros de la calle (FM Metro, 95.1). Ella, su mujer, sintió que él protegía a los demás, pero no a ella, y lo echó de su vida.
Si bien es un caso real, así de patéticos son los súper héroes que hoy refleja el cine, sea en la Argentina, en Estados Unidos o en Japón, en donde los ejemplos los hay de sobra. Luego del renacer de figuras como Batman o el Hombre Araña (no casualmente después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, en Estados Unidos), ahora llegan los estrenos de Kick Ass, el súper héroe sin súper poderes, o el de Zenitram, "el argentino que vuela". El menos conocido es el caso de Zebraman, le película de Takashi Miike del 2004 y cuya segunda parte pronto se estrenará en Japón.
El argumento de Zebrama cuenta la historia de Shinichi, un maestro de escuela poco respetado por sus alumnos e, incluso, por su familia: su hijo recibe abusos de parte de sus compañeros por culpa del padre, su hija no le hace caso y se prostituye, y su mujer lo ignora y lo engaña. Con esa realidad, lo único que le queda, su escape es Zebraman, una añorada serie de su infancia y cuyo traje Shinichi diseña de día y cose de noche.
A diferencia de Superman, Batman o el Hombre Araña, Zebraman no es el único sobreviviente de un planeta que ha explotado o alguien que no logra superar su orfandad o que sufre el asesinato de un familiar, pero sí, al igual que Kick Ass o Zenitram (y hasta del propio Menganno), el súper héroe japonés comparte un panorama individual desolador. En todos los casos, también, hay un común desorden social, abusos del hombre contra el propio hombre, los cuales, en estos patéticos personajes, se acentúan más, aún. Se entiende, entonces, que la lucha está mucho antes que contra lo sobrenatural (en el caso de Zebraman, aunque pelea contra villanos alienígenas, su principal batalla es contra sus pares).
Semejantes a una figura quijotesca (flaco, enjuto de rostro, emprendiendo grandes empresas que nos parecen imposibles, aunque no deberían serlas), más antihéroes que héroes, estas comedias nos dan (nos devuelven) imágenes que nos reflejan, nos identifican, que nos muestran quiénes somos. Son producto del mundo y la cotidianeidad que nos toca, y la ficción, en este caso, no hace más que parodiarnos en nuestra necesidad de Justicia, de corregir, o de no olvidarnos de corregir, aquello que está o mal o entendemos como tal. Por eso, aunque nosotros no seamos capaces de tal "aventura", la ficción, el cine, instala su poética para hacer justicia.
El mundo así, no debiera hacernos extrañar que en Aldo Bonzi surja un "súper héroe", "un groso", alguien que hace sentir "protegidos" a los demás, como es el caso de Menganno, y que necesita llamar a la radio para implorar a que lo ayuden.
(Por cierto, Menganno, como todo "súper héroe", se queda con la chica.)

7/20/2009

Un ejemplo de "perfección"

Lo único que puedo decir, ahora, es que este trío, Acá Seca, es lo mejor que he visto hasta ahora.
Algo "loco" es que tienen un disco, Avenido, editado en Japón.







PD: "Mi saquito", gracias por acompañarme. Eternamente agradecido.
PD 2: Esta letra, particularmente, me encanta.

6/25/2009

"Superobaachan"

Octubre del 2001*
Kane Tashima tiene 94 años, una familia en donde -según ella- "son todos buenos", una pequeña huerta para plantar tomates y, además, una historia que la llevó a participar en el Nodojiman Taikai de la Argentina (popular programa de canto producido y emitido por el canal estatal NHK).
Hace 20 años, Kane recibió un paquete con discos compactos que le envió su hermana que vivía en Japón. Ella lo guardó sin abrirlo. Recién lo abrió unas semanas atrás para escuchar los discos, luego de que la convencieron de participar en el Nodojiman. Eligió un tema, se lo aprendió de memoria: Otemoyan, canción folclórica típica de Kumamoto, su provincia, ideal para interpretar. "La canción es muy vieja y nadie la va a conocer -pensó la obaachan-. Puedo equivocarme, que nadie se va a dar cuenta".
El día del festival hizo su interpretación con el acompañamiento de las palmas de más de 3600 personas que presenciaron el espectáculo en el Gran Rex, y con la intención de dedicárselo a su hermana, la misma que le había enviado el paquete con los discos, pero ya fallecida. "¿Y su esposo?", le preguntó el conductor del programa. "Fue atropellado por un coche, luego enfermó y murió", contestó ella, sin inmutarse, como si fuese algo natural.
Un día antes de la tarde en que el público la aplaudió, la producción del programa hizo un ensayo general junto a todos los finalistas, 25 en total, incluida Kane san. Cada uno de los participantes subía al escenario, contestaban algunas preguntas y luego cantaban. Como era un ensayo, se hacían preguntas improvisadas con respuestas, claro, improvisadas. El ensayo comenzó antes de las 10, y a Kane le preguntaron: "¿Qué desayunó?". La obaachan bajó la vista, se quedó muda por unos segundos, porque no le salía la palabra, hasta que, de golpe, contestó: "Reche (leche)".
Marzo del 2002**
El pedacito de tofu permanecía en su labio al tiempo que la obaachan de 94 años, decía: "Mi sueño es volver a Japón". Contaba, además, que le gustaría estar en el templo Nishi Hon Ganji, de Kioto, para rezar misas por sus dos maridos fallecidos.
Ella veía difícil ese viaje (pero lo veía) y, entonces, se contentó con participar en el Nodojiman; con salir en la NHK cantando Otemoyan. Su interpretación obtuvo una mención especial en el concurso, pero, pasado todo el entusiasmo, Kane san volvió con sus tareas cotidianas: ayudar a limpiar en una tintorería de Burzaco, cuidar de su pequeña huerta y rezar oraciones en las misas. El dicho asegura que "los sueños, sueños son", pero el destino o las causalidades quisieron otra "suerte" para la obaachan: viajar a Japón.
El programa Nihon no Yume o Kamaete, una especie de Sorpresa y media versión nipona, del canal TBS, le iba a cumplir lo que muchas veces ella soñó sola, con la cabeza recostada en su almohada. A veces, "los sueños se hacen realidad" y "soñar no cuesta nada".

Junio del 2009***
Conocer su historia es como leer una novela o ver una película, ya que sólo en Argentina vivió más de 75 años, pero Kane Tashima llegó a este país en 1932, con 27 y por un arreglo matrimonial realizado a través de intercambio de fotos (Shashin Kekkon).
Conocía a la familia de su marido Kumao, por lo que no tenía ninguna preocupación, y, con edad de casarse, se despidió de su tierra. Por ese entonces no había muchos vehículos con motor, y sí tirados por caballos, tipo carruaje, y a bordo de uno fue llevada a su “nuevo” hogar. Dice que los primeros días en estas tierras estuvo un poco sabishii (“triste”. Extrañaba su casa de Japón,), dado que el flamante novio, quien había inmigrado a la Argentina tiempo antes, era un hombre típico de Kyushu (compuesta por las provincia de Kumamoto, Kagoshima) -al igual que Kane san- y no le hablaba mucho. Ella no sabía qué hacer.
Tampoco tenia Yofuku (ropas occidentales); solamente Kimonos que había traído de su tierra, pero gracia a sus Senpai (señoras de otros inmigrantes) pudo confeccionar prendas adecuadas a la Argentina y cocinar nihonshooku utilizando productos que se conseguían acá.
Vivió, principalmente, en Córdoba y Burzaco, lugar, éste último, en el que es muy difícil que alguien no la recuerde, ya que ella ayudaba a confeccionar ropas a las pequeñas y sus madres, además de regalarles verduras que cultivaba en su quinta. Obaachan, le decían algunos; María, la bautizaron otros, por sus virtudes.
Los años pasaron y Don Kumao falleció, como así también su segundo marido, Nagae, y Kane san, con sus tres hijos, trabajó y trabajó. “Cuando me di cuenta, ya tenía más de 90 años. Me pasé la vida trabajando”, contó alguna vez.
En el 2002, a los 95, participó en el Nodojiman Taikai, el popular programa de canto de la NHK que se realizó en el Gran Rex. Kane san cantó Otemoyan, una tema folclórico de su tierra natal y ganó un premio especial. Aquella vez, en una entrevista, dijo no saber o tener un secreto para la larga vida. “No sé, pero todos los días -contó- me muevo, trato de hacer cosas que pueda hacer sola”.
Al año siguiente, el programa de TBS ¿Quiere realizar tu sueño? La llevó a Japón, en donde pudo cambiarle los pañales a su sobrino. En el programa de TBS la llamaban la “superobaachan”. Sin embargo, al año siguiente, se cayó, por lo que moverse comenzó a resultarle difícil. Decía que no podía hacer nada, pero era Kane san, la superobaachan, quien, sentada en una silla o con un andador, sacaba los yuyos de su jardín y continuaba cocinando (por costumbre, hacía Tsukemono, y, sobre todo, Umeboshi. En su casa tiene un arbolito de ciruela).
Kane san tuvo siete nietos, los cuales están en Burzaco, Adrogué, Capital, Merlo (San Luis), Chiba y Tokio. Uno de ellos comenzó a estudiar japonés con el propósito de entender todo lo que le decía la Obaachan.
Hace poco, si se le preguntaba cómo estaba, ella, quizá coqueta, respondía: “Muy arrugada”. Se lamentaba por sus 102 años y se quejaba de no poder escuchar muy bien, pero hace un par de meses atrás, antes de una comunicación con Japón, comenzó a contestar rápidamente. Su umeboshi había tenido una gran repercusión en el estudio de la NHK, en donde salió al aire en directo, el 7 de junio. A los conductores les encantaba el umeboshi que ella preparaba y que llegó hasta Tokio. Kane san, lúcida, escuchaba perfectamente, y hasta leía La Plata Hochi con la ayuda de una lupa.
Un día cualquiera se enfermó, quizá porque hacía frío, o ya estaba cansada, pero últimamente estaba muy sabishii. Ya no había tantos compañeros y amigos, y en las reuniones de ancianos eran todos jóvenes. Sí, quizá quería descansar bien.
A la mujer de uno de sus nietos, que no entiende el japonés, le dijo, en japonés, que cuide bien de su nuera (la hija de Kane), que la cuide como si fuese su propia madre. Hasta lo último se ha preocupado mucho por su hija, que también es abuela de seis nietos. En fin, Kane obaachan tuvo tres hijos, siete nietos y ocho bisnietos.
La familia se ha ido agrandando y enraizado en Argentina. Su historia está llena de amor a la familia y afecto de la gente. Se notó en la noche del 16 de junio, en su velatorio, al cual no paraban de llegar japoneses y argentinos.
En la vida particular de Kane san se concentra parte de la vida de nuestra colectividad. Es gracias a gente como ella que estamos nosotros, las nuevas generaciones. Frase trillada, pero cierta: cuidemos a nuestros ojiichan y obaachan. Si están genki, aprovechemos de ellos y agradezcámosles por su existencia.
Gassho (juntemos las manos para rezar) y que en paz descanse, Kane san.






* La Plata Hochi, 11 de octubre del 2001 (Por F.).
** La Plata Hochi, 21 de marzo del 2002 (Por F.).
** La Plata Hochi, 25 de junio del 2009 (por Tomoko Aikawa).

4/10/2009

Para Pascuas

Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios -el saber más elevad -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.

Corintios 1:13

4/07/2009

Un relato más noble que una vulgar historia de amor

Para un escritor, todo tiene que ver con todo, pero también, para un escritor, su única patria es la lengua. Partiendo de esas premisas, la belga Amélie Nothomb ha construido una novela, Ni de Adán ni de Eva, la cual se apoya, justamente, en la lengua, en la identidad y en algo parecido al amor.
"Una de las claves del amor es la búsqueda de la identidad. De la identidad propia y la de la persona que amas. Nunca encuentras la identidad de nadie si no la conoces a fondo, y la mejor manera de conocer a alguien profundamente es mediante el amor", dice la autora de este relato iniciático editado en la Argentina por Anagrama.
El periplo, casi en su totalidad, transcurre en Japón, país en el que Amélie personaje-narrador (y también autora) ha nacido y ha vivido hasta los cinco años, para luego ir a Bélgica. Al inicio del relato, sin embargo, la heroína, con 21 años, una inquieta personalidad y unos pocos recuerdos de su primera infancia, espera poder cruzar las fronteras del idioma, además de enseñar el suyo, el francés. Su primer interlocutor será Rinri, oriundo de Tokio, universitario de 20, y que quiere perfeccionar la lengua de Voltaire. Perfilados así, Amélie y Rinri irán intercambiando "charlas", uno en francés, la otra en japonés; comidas, afecto, mucho humor y malentendidos.
Quizá por eso, la Nothomb autora dice: "Creo que cada historia de amor es un malentendido. Y cuando se trata de una historia entre personas de diferentes culturas, el malentendido todavía es peor. Pero es más honesto. Porque lo sabes desde el principio. Entre un chico japonés y una belga, se da por supuesto que existe esa barrera. No lo descubres. Lo sabes".
Ni de Adán ni de Eva, como título, advierte algo. Ambos personajes, desde ya, no son ni pretenden ser como los protagonistas de la creencia bíblica, y sí, en cambio, conforman una relación singular y, principalmente, un acto propio del país de los samurái, que, tal vez, sea "infinitamente más hermoso y noble que una vulgar historia de amor".

8/06/2008

Hiroshima canta



En Hiroshima, a orillas del río Motoyasu -a metros de la cúpula-, cada fin de semana varios chicos se juntan a cantar (la acústica es muy buena).

8/02/2008

Tentempié



Hace un ratito que está por venir.
Ya me estoy por ir.
Ya casi me quedo.
Me muero por oírte sonreír.
No te quiero ver.
A veces me pierdo.

Peleamos todo el tiempo por mostrar
quién se quiere más
quién extraña menos.
Lo bueno de tenerte siempre ahí
es como sentir
que te me estas yendo.

Nada más puedo ser
el vaivén entre pasión y sacrificio.
Suelo andar ya me ves
jugando al tentempié en el precipicio.

Sos todo lo que yo siempre soñé.
Ya me desperté
y sigo dormida.
Todo el futuro depende de vos.
Solo estoy mejor
puedo con el día

Nada más puedo ser
el vaivén entre pasión y sacrificio.
Suelo andar ya me ves
jugando al tentempié en el precipicio.
Suelo andar ya me ves
jugando entre pasión y sacrificio.
Balancearse, dudar
sin caer y sin poder cambiar de sitio.


* Ana Prada, del disco Soy sola (2006).

5/14/2008

Una reescritura de Cumbres borrascosas

Basado en el clásico de Emily Brontë, la escritora Minae Mizumura ha (re)escrito, en "Una novela real", un relato lleno de pasiones, un rompecabezas que transcurre en Estados Unidos y Japón, y que recorre casi 50 años desde la posguerra.

Nada bueno podría salir de la unión de dos seres de “naturaleza diferente” parecía ser una de las enseñanzas que dejaba Cumbres Borrascosas, la novela de Emily Brontë, y así, a lo largo de la historia, el amor y el odio son dos constantes (como otros tantos elementos contrapuestos en la narración) que resaltan la pasión entre Heathcliff y Catalina. Pero, aunque en vida no logran consumar su amor, el final tiene una unión feliz.
Publicada en 1847, la vida de Heathcliff y de Catalina, atravesadas por el amor, el odio, la venganza y el arrepentimiento es una de las grandes novelas de la Literatura inglesa. Y aunque el relato ocurre en Yorkshire, en el siglo XVII, pudo haber sucedido en cualquier otra parte del mundo, tal como lo demuestra Minae Mizumura en Una novela real (2002), publicada recientemente por Adriana Hidalgo editora, y la cual llega al castellano directamente del japonés, gracias a la traducción de Mónica Kogiso.
Es que Mizumura, a su manera, le ha pasado el codo a las páginas escritas por Brontë y, encima de ellas, ha (re)escrito su propia historia de amor; una novela “signada por la miseria del Japón de posguerra”, o, si se quiere, una historia de novela en la que el amor vuelve a enfrentarse a todo lo que se le oponga para hacernos entender por qué, muchas veces, nada bueno sale de la unión de dos seres de “naturaleza diferente”.
Al menos eso es lo que le ocurre a Taro y Yoko: se miran, se sienten, se desean, pero también se rechazan, se evaden, se alejan. Casi como un héroe trágico, Taro -de origen humilde, quizá hijo producto de una violación ocurrida durante la ocupación japonesa en Manhcuria- se enfrenta a los prejuicios que se tienen durante los casi 50 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, mientras que Yoko, criada en una familia acomodada, se debate entre lo que quiere, lo que desea, y el qué dirán, el qué pensarán.
En torno a Taro, de esta manera, se organiza todo un rompecabezas ubicado en dos escenarios definidos, Estados Unidos y Japón. El desarrollo histórico del mundo va mostrando el desarrollo del hombre, de Taro, y lo que parece un asunto particular se transforma en universal; el hombre se transforma junto al mundo, y Taro, ubicado en el límite de dos épocas, refleja esos cambios, y así se pasa de la prosperidad norteamericana, de los “nuevos ricos”, a la decadencia de las tradicionales familias niponas.
La figura del héroe, de Taro, se va delineando tanto por sus actos, sus acciones, y sus palabras, pero también se va contaminando por la apreciación que el resto tiene sobre él, basada, principalmente, en rumores y chismes, un detalle narrativo muy marcado en Una novela real, recurso que Mizumura explota a través de dos narradores. Uno de ellos es Fumiko, un ama de llaves similar a la Nelly de Brontë, receptora de todos comentarios que se hacen del protagonista, y mujer que transmite la historia a un muchacho que, a su vez, se la remite a la otra narradora, llamada Minae Mizumura (sí, igual que la autora).
El relato, en realidad, se abre con la voz de la Mizumura personaje (de papel), quien, al igual que la autora (de carne y hueso), también es escritora. ¿Un simple juego literario? Más que eso, el recurso le sirve a la autora (de carne y hueso) para teorizar sobre la ficción y la realidad y qué es ser escritor o quién es escritor.
Estamos advertidos desde el título. La novela es propia del ámbito de la ficción, la ficción entedida como el acto de copiar la realidad para transformarla en una nueva realidad, porque -como dice Mizumura (personaje de papel)- “un cambio en el arte puede generar nuevas realidades”. Y una “nueva realidad” (aunque ya sabida) es que, aunque cambien las épocas, hay conflictos que persisten a través del tiempo, y el amor, y las historias que mobiliza, como si fuese una moneda que cae de uno u otro lado, puede ser tan particular, como la Historia, o universal, como la Literatura.

4/28/2008

Canción de cuna




¿Quién no quisiera ser pensando en una canción así? Lo que usted merece, de Jorge Fandermole.

¡Buenas noches!

3/10/2008

¿Dónde hay mimos?

FRANKENSTEIN dice:
¿Dónde hay mimos? ¿Los venden en la calle?
camila dice:
Yo tengo mimos
FRANKENSTEIN dice:
¿Hay vendedores ambulantes que pasan por el subte ofreciendo mimos? ¿Los mandan por suscripción?
camila dice:
Tonto!! Yo te puedo dar mimos
FRANKENSTEIN dice:
¿Dónde están los mimos?
camila dice:
mimos ufaaaaaaaa
FRANKENSTEIN dice:
¿Tengo que ir por la calle preguntándole a la gente “dónde hay mimos”?
FRANKENSTEIN dice:
¿Quizá deba ir a una plaza, sentarme en una hamaca y esperar que lluevan mimos?
FRANKENSTEIN dice:
¿Se vende por kilo? ¿Son como la verdura, que crece en el campo?
FRANKENSTEIN dice:
Jajaja, mimos...
FRANKENSTEIN dice:
¿Serán los payasos que no hablan? ¿Si digo que quiero un mimo me mandan a Marcel Marceau?
camila dice:
Cuando dejes de delirar y leas, charlamos
FRANKENSTEIN dice:
¡Dame mimos! ¡No me digas que me los podés dar... Sólo dámelos!
camila dice:
No dejas...
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejo! ¡Me dejo!
Camila dice: calmate
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejo! ¡Quiero!
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejo! ¡Me dejo!
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejó!


* Próximamente, en las peores salas.