Hoy, 16 de marzo, la embajada de Japón en la Argentina emitió un comunicado con la versión oficial de lo que ocurre en la provincia de Fukushima, lugar en donde se encuentra la planta nuclear que actualmente es noticia (hasta el disparate).
El comunicado completo es el siguiente:
Comunicado de prensa de la Embajada de Japón en la República Argentina
Terremoto en la zona nordeste de Japón (en la costa del Océano Pacífico) y situación en las plantas nucleares de Fukushima
1. En relación con los problemas registrados en las plantas nucleares en Fukushima tras el terremoto en la zona costera en el nordeste de Japón, el Gobierno de Japón, junto con las empresas involucradas, se encuentran en la actualidad respondiendo a esta situación a través de sus mayores esfuerzos posibles.
2. Algunas noticias sobre Japón difundidas por los medios de comunicación destacan el peligro de la exposición a la radiación, sin embargo, gran parte de dicha información no se basa en hechos objetivos. Respecto al real estado de situación actual, el Gobierno de Japón está tratando de suministrar la información genuina disponible y con la mayor inmediatez posible, a través de conferencias de prensa diarias del Primer Ministro y del Jefe de Gabinete. Asimismo se ofrece información actualizada en inglés a través de las páginas web de la oficina del Primer Ministro (http://www.kantei.go.jp/foreign/index-e.html); del Instituto de Seguridad Atómica de Japón (http://www.nisa.meti.go.jp/english/index.html); del Ministerio de Educación, Cultura, Deportes, Ciencia y Tecnología (http://www.mext.go.jp/english) y del Ministerio de Relaciones Exteriores (http://www.mofa.go.jp).
3. En cuanto a la orden de evacuación emitida para los ciudadanos japoneses que habitan en las cercanías de las plantas, el Gobierno de Japón considera que dicha decisión es la adecuada en términos del control de riesgos. Asimismo el Gobierno de Japón valora esta medida como una prueba de que se está informando adecuadamente a su pueblo. Actualmente, quienes residen en un radio de hasta 20 kilómetros de la planta Fukushima I y quienes residen en un radio de hasta 10 kilómetros de Fukushima II, tienen orden de evacuación. Mientras quienes se encuentran en la franja de entre 20 y 30 kilómetros de Fukushima I tienen la orden de permanecer en sus casas. Dichas medidas fueron dispuestas con el propósito de garantizar la mayor seguridad posible de la población y tienen su fundamento en el análisis de expertos en la materia, e incluso en la consideración de las condiciones climáticas existentes.
4. El nivel de radiación que se registra fuera de las áreas arriba mencionadas, incluida la zona de las cercanías de Tokio, es sumamente bajo y no afecta la salud humana. Por ejemplo, en la zona de Tokio, se registró 0,8 μSv (microSievert) el día 15 de marzo por la mañana. Sin embargo esto representa aproximadamente 0,4 % de la radiación que recibe el cuerpo humano durante un vuelo Tokio-Nueva York (generalmente el cuerpo humano recibe en un vuelo de ida y vuelta entre ambas ciudades aproximadamente 200 μSv –microSievert-).
5. El Gobierno de Japón está dispuesto a ofrecer información verídica de forma inmediata. Se ruega a todos los interesados en el tema que mantengan la calma y que se sirvan informar en base a los hechos precisos.
Buenos Aires, 16 de marzo de 2011
3/16/2011
3/12/2011
El pánico y la calma
"Es admirable la gente", es lo primero que cuenta una joven argentina instalada por trabajo, hace más de dos años, en la ciudad de Toyota, prefectura (provincia) de Aichi, ubicada en la región central (Honshu) de Japón. Si bien en el lugar apenas se sintió el sismo, en la misma zona, pero más al norte, en la prefectura de Miyagi.Es en esa provincia en donde está Sendai, la ciudad cuya parte costera fue devastada por el tsunami. Es ahí, además, en donde la joven tiene a dos primos, también argentinos, instalados con sus respectivas familias. Uno de ellos, por trabajo; su prima, por la intervención quirúrgica de uno de sus hijos, de sesi años, y que ahora se encuentra en una etapa de rehabilitación.
Todos están con vida, refugiado en un colegio, sin luz, aunque bien provistos de alimentos y agua, ya que tienen negado regresar a sus hogares por peligros de derrumbes. (Hasta la noche del sábado, en Japón, había un alerta de otro terremoto grande para dentro de ocho días.)
"Están bien", dice.
La joven cuenta que, aunque hay pánico, en general todos se mueven con calma, sin alterarse. Un ejemplo se da en los supermercados, de donde los latas abolladas y otros productos afectados son sacados a la calle para que la gente se los lleve. Así se forman colas y cuando le llega el turno a alguien, retira dos productos y deja paso al siguiente.
Si bien a segundos de la catástrofe los trenes pararon por prevención, luego de chequearse rutas, vías y demás, los que podían volver a funcionar, funcionaron. En Yokohama, ubicada también en Honshu, y al sur de Sendai, hubo, al momento del sismo, alrededor de 60 mil personas sentadas. Muchos debieron volver a sus casas caminando.
Más allá de las imágenes que la tele ha pasado de la catástrofe, el país -como se suele generalizar a sus habitantes-, sigue en marcha.
2/09/2011
La soledad y el amor, según un film de Hirokazu Kore-Eda
De noche, en penumbras, acostada junto a él, ella está inmóvil. Tiene los ojos abiertos, fijos en algún punto. Perdidos. No habla, no gesticula; sí, quizá, oye, pero no respira, parece. Él le ha contado cómo ha sido su día y, acostado junto a ella, se le encima. Y aunque él la cuide, la pasee, le enseñe cosas y le de aire (aunque sea a través de un inflador), ella sigue siendo lo que es: una muñeca bautizada como Nozomi.Parece vacía.
“Soy una muñeca inflable –dice-. Un sustituto para el deseo sexual”.
Pero de la noche al día ella comienza a respirar. Cobra vida. De la noche al día, el mundo, su mundo, comienza a girar, a moverse.
Pasea por el barrio, observa y experimenta cada una de las cosas que se le presentan como si ella fuese Adán, con una curiosidad y asombro semejantes a la de un niño, aunque se comporta como lo que es, una muñeca, o como la muñeca que quiere ser.
De noche, caminando, entra a un videoclub. Balbucea lo que va viendo. Se para frente a uno de los vendedores y, cerca de él, un cartel que dice: “Se necesita ayuda”. Sus ojos se quedan fijos en él. No habla. Sí respira.
Él la acompaña en el día a día, la pasea, le enseña cosas y le da su aire, el aire que sale de sus pulmones.
Ha encontrado un corazón, uno que, se supone, no debiera tener.
Parece viva.
Cuento de hadas moderno, Air Doll es la particular mirada del cineasta Hirokazu Kore-Eda sobre el mundo que nos está tocando vivir, y que se basa en un manga, La figura neumática de una chica (una muñeca a la cual el ser amado insufla vida, y que se pasea por la ciudad de noche, y para sí misma, se dice: “Su aliento llena mi cuerpo vacío. Posiblemente nunca pueda hincharme a mí misma. Pero aunque signifique el fin de mi vida, no me importa”), escrita por Yoshiie Gouda.
Es esa idea, la de estar “triste y feliz a la vez”, la que según Kore-Eda es inherente a nuestras vidas, también fundamentada en un poema de Hiroshi Yoshino, que dice:
“Parece que la vida está hecha de una manera en que nadie podría vivir solo… Así como no es suficiente que las flores tengan androceos y pistilos… un insecto o el viento debe introducir un pistilo en el androceo.
La vida tiene vacíos, los cuales solamente otros pueden llenar.
Parece que el mundo es la suma de todos esos otros.
Y, sin embargo, no sabemos ni se nos dice que podemos complementarnos mutuamente.
Dirigimos nuestras vidas dispersas completamente inconscientes de los demás.
O algunas veces está permitido hallar la presencia de otro desagradable.
¿Por qué el mundo está construido de un modo tan abierto?”.
La vida tiene vacíos, los cuales solamente otros pueden llenar.
Parece que el mundo es la suma de todos esos otros.
Y, sin embargo, no sabemos ni se nos dice que podemos complementarnos mutuamente.
Dirigimos nuestras vidas dispersas completamente inconscientes de los demás.
O algunas veces está permitido hallar la presencia de otro desagradable.
¿Por qué el mundo está construido de un modo tan abierto?”.
Con esa base, el director de After Life y Nobody Knows, entre otros films, acciona, a través de la muñeca, detalles que reflejan, principalmente, y en cada uno de los personajes -tanto con protagonismo como con roles secundarios- la soledad, el vacío, el amor, y la belleza.
Porque a través de Nozomi y en su recorrido por la comunidad, se nos resume una particular mirada de cada vecino –que ni se conocen entre sí, aunque se cruzan a diario-; se nos muestra, en cada individualidad, cómo afrontan la vida, sus “dramas”, desde que sale el sol hasta que se pone la luna, desde que se levantan hasta que se acuestan, desde que nacen hasta que mueren. Es ese barrio, pero da la impresión de que podría ser en todo un país, y hasta en un mundo más general el que experimenta tanto la soledad, como el amor; la compañía y el vacío. Después de todo, son experiencia que nos son comunes a todos.
Así, todo va dependiendo de otro, porque, como se dice en la película, y aunque no debiera ser así, los vacíos, al menos los de los hombres, se llenan con sustitutos, y el amor es una maravillosa coincidencia de otro igual a uno.
Porque a través de Nozomi y en su recorrido por la comunidad, se nos resume una particular mirada de cada vecino –que ni se conocen entre sí, aunque se cruzan a diario-; se nos muestra, en cada individualidad, cómo afrontan la vida, sus “dramas”, desde que sale el sol hasta que se pone la luna, desde que se levantan hasta que se acuestan, desde que nacen hasta que mueren. Es ese barrio, pero da la impresión de que podría ser en todo un país, y hasta en un mundo más general el que experimenta tanto la soledad, como el amor; la compañía y el vacío. Después de todo, son experiencia que nos son comunes a todos.
Así, todo va dependiendo de otro, porque, como se dice en la película, y aunque no debiera ser así, los vacíos, al menos los de los hombres, se llenan con sustitutos, y el amor es una maravillosa coincidencia de otro igual a uno.
12/08/2010
Dos que se entienden
Siempre que lo vean, Romeo tendrá los brazos cruzados o una mano alzada, como desafiante. No le gusta el calor; tampoco el frío. Sí le encantan las remeras limpias y siempre usa unas rayadas azules y celestes.
Es gruñón, soberbio, criticón, obstinado, negador, perfeccionista y supersticioso. Vive solo, y todo lo puede hacer solo… Al menos eso cree…
“¡No me gustas!”.
Ese es Romeo, todo un personaje (casi de fábula) que nos advierte desde un principio que nunca está contento.
Creado por la autora e ilustradora japonesa Hiroko Ohmori, y editado en la Argentina por Adriana Hidalgo (colección Pípala), el hurón es protagonista indiscutido -tal su carácter- de dos libros: Romeo nunca está contento y Rosa (y Romeo también). En la primera historia, si bien desde el título y el propio Romeo nos remarcan que él es el centro, durante el desarrollo pareciera que hasta la misma autora quiere c
orrerlo de ese lugar, como cuando él sale a buscar la atención de sus amigos, luego de haber leído su horóscopo, y, sin embargo, consigue todo lo contrario. Pero ahí está Rosa, una hurón dulce que está en todos los detalles, más si se trata de Romeo. Ella sabe qué decirle para que él vuelva a estar en el centro, o, mejor aún, que lo comparta con ella.Los personajes, así, aparecen en una segunda historia, Rosa (y Romeo también). Ya bien perfilado el carácter de Romeo, la tapa, esta vez, es para ella, en donde aparece con un títere de él que, con cierta burla, grita: “¡Yo soy el protagonista!”.
La historia transcurre en un día de primavera. En las calles se siente el amor, y todos lo manifiestan, aunque eso, algo de eso, a Romeo le molesta. El prefiere la intimidad, y puertas para adentro le cocina Rosa, y charlan, leen, juegan... Comparten.
Al fin y al cabo, son dos hurones que viven uno enfrente del otro… Al fin y al cabo, a él le gusta la compañía de Rosa y ella sabe qué decirle a Romeo.
Son dos que se entienden. Y ese es el secreto.
O eso creen.
“¡¿Eh?!”.
9/16/2010
Súper patéticos
Ni Superman, ni Batman, ni el Hombre Araña. La pantalla retrata héroes que conmueven por su torpeza, dolor y tristeza, todos productos del mundo en el que vivimos. En la ciudad de Aldo Bonzi, partido de La Matanza, alguien disfrazado patrulla en su moto, velando por la seguridad de sus pares. Su traje antibalas, celeste y blanco; su vocación, ayudar a aquellos que lo necesiten. Su "nombre": Menganno, el "súper héroe" reconocido a partir de un programa de radio y popularizado por Crónica TV.
Fanático del Capitán América -el cómic estadounidense-, y de Batman, el Zorro y Dragon Ball Z, este comerciante de día lucha contra la inseguridad de noche. También carga las bolsas de las compras de las personas mayores o las ayuda a cruzar la calle o a cambiar la rueda del auto.
"No sustituyo a la ley, no soy un vigilante -asegura desde Facebook-. Patrullo y evito los pequeños crímenes que puedo parar y ayudo al prójimo. No estoy en contra de la Policía, sino a favor... y quiero ayudarlos y contagiar a todos a que también lo hagan, ya que, para mí, la seguridad la hacemos entre todos".
Pero Menganno también necesita ayuda, porque los súper héroes también la necesitan, o, más preciso, el hombre debajo del disfraz la necesita, porque quien carga ese traje es un trabajador ("Ayer pagué el dominio [de Internet] y me quería morir") que toma mate, usa medias y tiene corazón, un gran corazón.
Hace un mes, su mujer lo abandonó. La separación fue su criptonita. Sus patrullajes diarios decayeron. "Le estoy fallando a la gente", dice en la radio, en el programa Perros de la calle (FM Metro, 95.1). Ella, su mujer, sintió que él protegía a los demás, pero no a ella, y lo echó de su vida.
Si bien es un caso real, así de patéticos son los súper héroes que hoy refleja el cine, sea en la Argentina, en Estados Unidos o en Japón, en donde los ejemplos los hay de sobra. Luego del renacer de figuras como Batman o el Hombre Araña (no casualmente después de los atentados del 11 de septiembre del 2001, en Estados Unidos), ahora llegan los estrenos de Kick Ass, el súper héroe sin súper poderes, o el de Zenitram, "el argentino que vuela". El menos conocido es el caso de Zebraman, le película de Takashi Miike del 2004 y cuya segunda parte pronto se estrenará en Japón.
El argumento de Zebrama cuenta la historia de Shinichi, un maestro de escuela poco respetado por sus alumnos e, incluso, por su familia: su hijo recibe abusos de parte de sus compañeros por culpa del padre, su hija no le hace caso y se prostituye, y su mujer lo ignora y lo engaña. Con esa realidad, lo único que le queda, su escape es Zebraman, una añorada serie de su infancia y cuyo traje Shinichi diseña de día y cose de noche.
A diferencia de Superman, Batman o el Hombre Araña, Zebraman no es el único sobreviviente de un planeta que ha explotado o alguien que no logra superar su orfandad o que sufre el asesinato de un familiar, pero sí, al igual que Kick Ass o Zenitram (y hasta del propio Menganno), el súper héroe japonés comparte un panorama individual desolador. En todos los casos, también, hay un común desorden social, abusos del hombre contra el propio hombre, los cuales, en estos patéticos personajes, se acentúan más, aún. Se entiende, entonces, que la lucha está mucho antes que contra lo sobrenatural (en el caso de Zebraman, aunque pelea contra villanos alienígenas, su principal batalla es contra sus pares).
Semejantes a una figura quijotesca (flaco, enjuto de rostro, emprendiendo grandes empresas que nos parecen imposibles, aunque no deberían serlas), más antihéroes que héroes, estas comedias nos dan (nos devuelven) imágenes que nos reflejan, nos identifican, que nos muestran quiénes somos. Son producto del mundo y la cotidianeidad que nos toca, y la ficción, en este caso, no hace más que parodiarnos en nuestra necesidad de Justicia, de corregir, o de no olvidarnos de corregir, aquello que está o mal o entendemos como tal. Por eso, aunque nosotros no seamos capaces de tal "aventura", la ficción, el cine, instala su poética para hacer justicia.
El mundo así, no debiera hacernos extrañar que en Aldo Bonzi surja un "súper héroe", "un groso", alguien que hace sentir "protegidos" a los demás, como es el caso de Menganno, y que necesita llamar a la radio para implorar a que lo ayuden.
(Por cierto, Menganno, como todo "súper héroe", se queda con la chica.)
7/20/2009
Un ejemplo de "perfección"
Lo único que puedo decir, ahora, es que este trío, Acá Seca, es lo mejor que he visto hasta ahora.
Algo "loco" es que tienen un disco, Avenido, editado en Japón.
PD: "Mi saquito", gracias por acompañarme. Eternamente agradecido.
PD 2: Esta letra, particularmente, me encanta.
Algo "loco" es que tienen un disco, Avenido, editado en Japón.
PD: "Mi saquito", gracias por acompañarme. Eternamente agradecido.
PD 2: Esta letra, particularmente, me encanta.
6/25/2009
"Superobaachan"
Kane Tashima tiene 94 años, una familia en donde -según ella- "son todos buenos", una pequeña huerta para plantar tomates y, además, una historia que la llevó a participar en el Nodojiman Taikai de la Argentina (popular programa de canto producido y emitido por el canal estatal NHK).
Hace 20 años, Kane recibió un paquete con discos compactos que le envió su hermana que vivía en Japón. Ella lo guardó sin abrirlo. Recién lo abrió unas semanas atrás para escuchar los discos, luego de que la convencieron de participar en el Nodojiman. Eligió un tema, se lo aprendió de memoria: Otemoyan, canción folclórica típica de Kumamoto, su provincia, ideal para interpretar. "La canción es muy vieja y nadie la va a conocer -pensó la obaachan-. Puedo equivocarme, que nadie se va a dar cuenta".
El día del festival hizo su interpretación con el acompañamiento de las palmas de más de 3600 personas que presenciaron el espectáculo en el Gran Rex, y con la intención de dedicárselo a su hermana, la misma que le había enviado el paquete con los discos, pero ya fallecida. "¿Y su esposo?", le preguntó el conductor del programa. "Fue atropellado por un coche, luego enfermó y murió", contestó ella, sin inmutarse, como si fuese algo natural.
Un día antes de la tarde en que el público la aplaudió, la producción del programa hizo un ensayo general junto a todos los finalistas, 25 en total, incluida Kane san. Cada uno de los participantes subía al escenario, contestaban algunas preguntas y luego cantaban. Como era un ensayo, se hacían preguntas improvisadas con respuestas, claro, improvisadas. El ensayo comenzó antes de las 10, y a Kane le preguntaron: "¿Qué desayunó?". La obaachan bajó la vista, se quedó muda por unos segundos, porque no le salía la palabra, hasta que, de golpe, contestó: "Reche (leche)".
Marzo del 2002**
El pedacito de tofu permanecía en su labio al tiempo que la obaachan de 94 años, decía: "Mi sueño es volver a Japón". Contaba, además, que le gustaría estar en el templo Nishi Hon Ganji, de Kioto, para rezar misas por sus dos maridos fallecidos.
Ella veía difícil ese viaje (pero lo veía) y, entonces, se contentó con participar en el Nodojiman; con salir en la NHK cantando Otemoyan. Su interpretación obtuvo una mención especial en el concurso, pero, pasado todo el entusiasmo, Kane san volvió con sus tareas cotidianas: ayudar a limpiar en una tintorería de Burzaco, cuidar de su pequeña huerta y rezar oraciones en las misas. El dicho asegura que "los sueños, sueños son", pero el destino o las causalidades quisieron otra "suerte" para la obaachan: viajar a Japón.
El programa Nihon no Yume o Kamaete, una especie de Sorpresa y media versión nipona, del canal TBS, le iba a cumplir lo que muchas veces ella soñó sola, con la cabeza recostada en su almohada. A veces, "los sueños se hacen realidad" y "soñar no cuesta nada".
Junio del 2009***
Conocer su historia es como leer una novela o ver una película, ya que sólo en Argentina vivió más de 75 años, pero Kane Tashima llegó a este país en 1932, con 27 y por un arreglo matrimonial realizado a través de intercambio de fotos (Shashin Kekkon).
Conocía a la familia de su marido Kumao, por lo que no tenía ninguna preocupación, y, con edad de casarse, se despidió de su tierra. Por ese entonces no había muchos vehículos con motor, y sí tirados por caballos, tipo carruaje, y a bordo de uno fue llevada a su “nuevo” hogar. Dice que los primeros días en estas tierras estuvo un poco sabishii (“triste”. Extrañaba su casa de Japón,), dado que el flamante novio, quien había inmigrado a la Argentina tiempo antes, era un hombre típico de Kyushu (compuesta por las provincia de Kumamoto, Kagoshima) -al igual que Kane san- y no le hablaba mucho. Ella no sabía qué hacer.
Tampoco tenia Yofuku (ropas occidentales); solamente Kimonos que había traído de su tierra, pero gracia a sus Senpai (señoras de otros inmigrantes) pudo confeccionar prendas adecuadas a la Argentina y cocinar nihonshooku utilizando productos que se conseguían acá.
Vivió, principalmente, en Córdoba y Burzaco, lugar, éste último, en el que es muy difícil que alguien no la recuerde, ya que ella ayudaba a confeccionar ropas a las pequeñas y sus madres, además de regalarles verduras que cultivaba en su quinta. Obaachan, le decían algunos; María, la bautizaron otros, por sus virtudes.
Los años pasaron y Don Kumao falleció, como así también su segundo marido, Nagae, y Kane san, con sus tres hijos, trabajó y trabajó. “Cuando me di cuenta, ya tenía más de 90 años. Me pasé la vida trabajando”, contó alguna vez.
En el 2002, a los 95, participó en el Nodojiman Taikai, el popular programa de canto de la NHK que se realizó en el Gran Rex. Kane san cantó Otemoyan, una tema folclórico de su tierra natal y ganó un premio especial. Aquella vez, en una entrevista, dijo no saber o tener un secreto para la larga vida. “No sé, pero todos los días -contó- me muevo, trato de hacer cosas que pueda hacer sola”.
Al año siguiente, el programa de TBS ¿Quiere realizar tu sueño? La llevó a Japón, en donde pudo cambiarle los pañales a su sobrino. En el programa de TBS la llamaban la “superobaachan”. Sin embargo, al año siguiente, se cayó, por lo que moverse comenzó a resultarle difícil. Decía que no podía hacer nada, pero era Kane san, la superobaachan, quien, sentada en una silla o con un andador, sacaba los yuyos de su jardín y continuaba cocinando (por costumbre, hacía Tsukemono, y, sobre todo, Umeboshi. En su casa tiene un arbolito de ciruela).
Kane san tuvo siete nietos, los cuales están en Burzaco, Adrogué, Capital, Merlo (San Luis), Chiba y Tokio. Uno de ellos comenzó a estudiar japonés con el propósito de entender todo lo que le decía la Obaachan.
Hace poco, si se le preguntaba cómo estaba, ella, quizá coqueta, respondía: “Muy arrugada”. Se lamentaba por sus 102 años y se quejaba de no poder escuchar muy bien, pero hace un par de meses atrás, antes de una comunicación con Japón, comenzó a contestar rápidamente. Su umeboshi había tenido una gran repercusión en el estudio de la NHK, en donde salió al aire en directo, el 7 de junio. A los conductores les encantaba el umeboshi que ella preparaba y que llegó hasta Tokio. Kane san, lúcida, escuchaba perfectamente, y hasta leía La Plata Hochi con la ayuda de una lupa.
Un día cualquiera se enfermó, quizá porque hacía frío, o ya estaba cansada, pero últimamente estaba muy sabishii. Ya no había tantos compañeros y amigos, y en las reuniones de ancianos eran todos jóvenes. Sí, quizá quería descansar bien.
A la mujer de uno de sus nietos, que no entiende el japonés, le dijo, en japonés, que cuide bien de su nuera (la hija de Kane), que la cuide como si fuese su propia madre. Hasta lo último se ha preocupado mucho por su hija, que también es abuela de seis nietos. En fin, Kane obaachan tuvo tres hijos, siete nietos y ocho bisnietos.
La familia se ha ido agrandando y enraizado en Argentina. Su historia está llena de amor a la familia y afecto de la gente. Se notó en la noche del 16 de junio, en su velatorio, al cual no paraban de llegar japoneses y argentinos.
En la vida particular de Kane san se concentra parte de la vida de nuestra colectividad. Es gracias a gente como ella que estamos nosotros, las nuevas generaciones. Frase trillada, pero cierta: cuidemos a nuestros ojiichan y obaachan. Si están genki, aprovechemos de ellos y agradezcámosles por su existencia.
Gassho (juntemos las manos para rezar) y que en paz descanse, Kane san.
* La Plata Hochi, 11 de octubre del 2001 (Por F.).
** La Plata Hochi, 21 de marzo del 2002 (Por F.).
** La Plata Hochi, 25 de junio del 2009 (por Tomoko Aikawa).
** La Plata Hochi, 25 de junio del 2009 (por Tomoko Aikawa).
4/10/2009
Para Pascuas
Aunque hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si me falta amor sería como bronce que resuena o campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios -el saber más elevad -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.
Corintios 1:13
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios -el saber más elevad -, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes, si me falta amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo, pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no se deja llevar por la ira y olvida lo malo.
No se alegra de lo injusto, sino que se goza de la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber queda muy imperfecto, y nuestras profecías son también algo muy limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero cuándo me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que adivinarlas, pero entonces las vemos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como soy conocido.
Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero la mayor de estas tres es el amor.
Corintios 1:13
4/07/2009
Un relato más noble que una vulgar historia de amor
Para un escritor, todo tiene que ver con todo, pero también, para un escritor, su única patria es la lengua. Partiendo de esas premisas, la belga Amélie Nothomb ha construido una novela, Ni de Adán ni de Eva, la cual se apoya, justamente, en la lengua, en la identidad y en algo parecido al amor."Una de las claves del amor es la búsqueda de la identidad. De la identidad propia y la de la persona que amas. Nunca encuentras la identidad de nadie si no la conoces a fondo, y la mejor manera de conocer a alguien profundamente es mediante el amor", dice la autora de este relato iniciático editado en la Argentina por Anagrama.
El periplo, casi en su totalidad, transcurre en Japón, país en el que Amélie personaje-narrador (y también autora) ha nacido y ha vivido hasta los cinco años, para luego ir a Bélgica. Al inicio del relato, sin embargo, la heroína, con 21 años, una inquieta personalidad y unos pocos recuerdos de su primera infancia, espera poder cruzar las fronteras del idioma, además de enseñar el suyo, el francés. Su primer interlocutor será Rinri, oriundo de Tokio, universitario de 20, y que quiere perfeccionar la lengua de Voltaire. Perfilados así, Amélie y Rinri irán intercambiando "charlas", uno en francés, la otra en japonés; comidas, afecto, mucho humor y malentendidos.
Quizá por eso, la Nothomb autora dice: "Creo que cada historia de amor es un malentendido. Y cuando se trata de una historia entre personas de diferentes culturas, el malentendido todavía es peor. Pero es más honesto. Porque lo sabes desde el principio. Entre un chico japonés y una belga, se da por supuesto que existe esa barrera. No lo descubres. Lo sabes".
Ni de Adán ni de Eva, como título, advierte algo. Ambos personajes, desde ya, no son ni pretenden ser como los protagonistas de la creencia bíblica, y sí, en cambio, conforman una relación singular y, principalmente, un acto propio del país de los samurái, que, tal vez, sea "infinitamente más hermoso y noble que una vulgar historia de amor".
8/06/2008
Hiroshima canta
En Hiroshima, a orillas del río Motoyasu -a metros de la cúpula-, cada fin de semana varios chicos se juntan a cantar (la acústica es muy buena).
8/02/2008
Tentempié
Hace un ratito que está por venir.
Ya me estoy por ir.
Ya casi me quedo.
Me muero por oírte sonreír.
No te quiero ver.
A veces me pierdo.
Peleamos todo el tiempo por mostrar
quién se quiere más
quién extraña menos.
Lo bueno de tenerte siempre ahí
es como sentir
que te me estas yendo.
Nada más puedo ser
el vaivén entre pasión y sacrificio.
Suelo andar ya me ves
jugando al tentempié en el precipicio.
Sos todo lo que yo siempre soñé.
Ya me desperté
y sigo dormida.
Todo el futuro depende de vos.
Solo estoy mejor
puedo con el día
Nada más puedo ser
el vaivén entre pasión y sacrificio.
Suelo andar ya me ves
jugando al tentempié en el precipicio.
Suelo andar ya me ves
jugando entre pasión y sacrificio.
Balancearse, dudar
sin caer y sin poder cambiar de sitio.
* Ana Prada, del disco Soy sola (2006).
5/14/2008
Una reescritura de Cumbres borrascosas
Basado en el clásico de Emily Brontë, la escritora Minae Mizumura ha (re)escrito, en "Una novela real", un relato lleno de pasiones, un rompecabezas que transcurre en Estados Unidos y Japón, y que recorre casi 50 años desde la posguerra.
Nada bueno podría salir de la unión de dos seres de “naturaleza diferente” parecía ser una de las en
señanzas que dejaba Cumbres Borrascosas, la novela de Emily Brontë, y así, a lo largo de la historia, el amor y el odio son dos constantes (como otros tantos elementos contrapuestos en la narración) que resaltan la pasión entre Heathcliff y Catalina. Pero, aunque en vida no logran consumar su amor, el final tiene una unión feliz.
Publicada en 1847, la vida de Heathcliff y de Catalina, atravesadas por el amor, el odio, la venganza y el arrepentimiento es una de las grandes novelas de la Literatura inglesa. Y aunque el relato ocurre en Yorkshire, en el siglo XVII, pudo haber sucedido en cualquier otra parte del mundo, tal como lo demuestra Minae Mizumura en Una novela real (2002), publicada recientemente por Adriana Hidalgo editora, y la cual llega al castellano directamente del japonés, gracias a la traducción de Mónica Kogiso.
Es que Mizumura, a su manera, le ha pasado el codo a las páginas escritas por Brontë y, encima de ellas, ha (re)escrito su propia historia de amor; una novela “signada por la miseria del Japón de posguerra”, o, si se quiere, una historia de novela en la que el amor vuelve a enfrentarse a todo lo que se le oponga para hacernos entender por qué, muchas veces, nada bueno sale de la unión de dos seres de “naturaleza diferente”.
Al menos eso es lo que le ocurre a Taro y Yoko: se miran, se sienten, se desean, pero también se rechazan, se evaden, se alejan. Casi como un héroe trágico, Taro -de origen humilde, quizá hijo producto de una violación ocurrida durante la ocupación japonesa en Manhcuria- se enfrenta a los prejuicios que se tienen durante los casi 50 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, mientras que Yoko, criada en una familia acomodada, se debate entre lo que quiere, lo que desea, y el qué dirán, el qué pensarán.
En torno a Taro, de esta manera, se organiza todo un rompecabezas ubicado en dos escenarios definidos, Estados Unidos y Japón. El desarrollo histórico del mundo va mostrando el desarrollo del hombre, de Taro, y lo que parece un asunto particular se transforma en universal; el hombre se transforma junto al mundo, y Taro, ubicado en el límite de dos épocas, refleja esos cambios, y así se pasa de la prosperidad norteamericana, de los “nuevos ricos”, a la decadencia de las tradicionales familias niponas.
La figura del héroe, de Taro, se va delineando tanto por sus actos, sus acciones, y sus palabras, pero también se va contaminando por la apreciación que el resto tiene sobre él, basada, principalmente, en rumores y chismes, un detalle narrativo muy marcado en Una novela real, recurso que Mizumura explota a través de dos narradores. Uno de ellos es Fumiko, un ama de llaves similar a la Nelly de Brontë, receptora de todos comentarios que se hacen del protagonista, y mujer que transmite la historia a un muchacho que, a su vez, se la remite a la otra narradora, llamada Minae Mizumura (sí, igual que la autora).
El relato, en realidad, se abre con la voz de la Mizumura personaje (de papel), quien, al igual que la autora (de carne y hueso), también es escritora. ¿Un simple juego literario? Más que eso, el recurso le sirve a la autora (de carne y hueso) para teorizar sobre la ficción y la realidad y qué es ser escritor o quién es escritor.
Estamos advertidos desde el título. La novela es propia del ámbito de la ficción, la ficción entedida como el acto de copiar la realidad para transformarla en una nueva realidad, porque -como dice Mizumura (personaje de papel)- “un cambio en el arte puede generar nuevas realidades”. Y una “nueva realidad” (aunque ya sabida) es que, aunque cambien las épocas, hay conflictos que persisten a través del tiempo, y el amor, y las historias que mobiliza, como si fuese una moneda que cae de uno u otro lado, puede ser tan particular, como la Historia, o universal, como la Literatura.
Nada bueno podría salir de la unión de dos seres de “naturaleza diferente” parecía ser una de las en
señanzas que dejaba Cumbres Borrascosas, la novela de Emily Brontë, y así, a lo largo de la historia, el amor y el odio son dos constantes (como otros tantos elementos contrapuestos en la narración) que resaltan la pasión entre Heathcliff y Catalina. Pero, aunque en vida no logran consumar su amor, el final tiene una unión feliz.Publicada en 1847, la vida de Heathcliff y de Catalina, atravesadas por el amor, el odio, la venganza y el arrepentimiento es una de las grandes novelas de la Literatura inglesa. Y aunque el relato ocurre en Yorkshire, en el siglo XVII, pudo haber sucedido en cualquier otra parte del mundo, tal como lo demuestra Minae Mizumura en Una novela real (2002), publicada recientemente por Adriana Hidalgo editora, y la cual llega al castellano directamente del japonés, gracias a la traducción de Mónica Kogiso.
Es que Mizumura, a su manera, le ha pasado el codo a las páginas escritas por Brontë y, encima de ellas, ha (re)escrito su propia historia de amor; una novela “signada por la miseria del Japón de posguerra”, o, si se quiere, una historia de novela en la que el amor vuelve a enfrentarse a todo lo que se le oponga para hacernos entender por qué, muchas veces, nada bueno sale de la unión de dos seres de “naturaleza diferente”.
Al menos eso es lo que le ocurre a Taro y Yoko: se miran, se sienten, se desean, pero también se rechazan, se evaden, se alejan. Casi como un héroe trágico, Taro -de origen humilde, quizá hijo producto de una violación ocurrida durante la ocupación japonesa en Manhcuria- se enfrenta a los prejuicios que se tienen durante los casi 50 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, mientras que Yoko, criada en una familia acomodada, se debate entre lo que quiere, lo que desea, y el qué dirán, el qué pensarán.
En torno a Taro, de esta manera, se organiza todo un rompecabezas ubicado en dos escenarios definidos, Estados Unidos y Japón. El desarrollo histórico del mundo va mostrando el desarrollo del hombre, de Taro, y lo que parece un asunto particular se transforma en universal; el hombre se transforma junto al mundo, y Taro, ubicado en el límite de dos épocas, refleja esos cambios, y así se pasa de la prosperidad norteamericana, de los “nuevos ricos”, a la decadencia de las tradicionales familias niponas.
La figura del héroe, de Taro, se va delineando tanto por sus actos, sus acciones, y sus palabras, pero también se va contaminando por la apreciación que el resto tiene sobre él, basada, principalmente, en rumores y chismes, un detalle narrativo muy marcado en Una novela real, recurso que Mizumura explota a través de dos narradores. Uno de ellos es Fumiko, un ama de llaves similar a la Nelly de Brontë, receptora de todos comentarios que se hacen del protagonista, y mujer que transmite la historia a un muchacho que, a su vez, se la remite a la otra narradora, llamada Minae Mizumura (sí, igual que la autora).
El relato, en realidad, se abre con la voz de la Mizumura personaje (de papel), quien, al igual que la autora (de carne y hueso), también es escritora. ¿Un simple juego literario? Más que eso, el recurso le sirve a la autora (de carne y hueso) para teorizar sobre la ficción y la realidad y qué es ser escritor o quién es escritor.
Estamos advertidos desde el título. La novela es propia del ámbito de la ficción, la ficción entedida como el acto de copiar la realidad para transformarla en una nueva realidad, porque -como dice Mizumura (personaje de papel)- “un cambio en el arte puede generar nuevas realidades”. Y una “nueva realidad” (aunque ya sabida) es que, aunque cambien las épocas, hay conflictos que persisten a través del tiempo, y el amor, y las historias que mobiliza, como si fuese una moneda que cae de uno u otro lado, puede ser tan particular, como la Historia, o universal, como la Literatura.
4/28/2008
Canción de cuna
¿Quién no quisiera ser pensando en una canción así? Lo que usted merece, de Jorge Fandermole.
¡Buenas noches!
3/10/2008
¿Dónde hay mimos?
FRANKENSTEIN dice:¿Dónde hay mimos? ¿Los venden en la calle?
camila dice:
Yo tengo mimos
FRANKENSTEIN dice:
¿Hay vendedores ambulantes que pasan por el subte ofreciendo mimos? ¿Los mandan por suscripción?
camila dice:
Tonto!! Yo te puedo dar mimos
FRANKENSTEIN dice:
¿Dónde están los mimos?
camila dice:
mimos ufaaaaaaaa
FRANKENSTEIN dice:
¿Tengo que ir por la calle preguntándole a la gente “dónde hay mimos”?
FRANKENSTEIN dice:
¿Quizá deba ir a una plaza, sentarme en una hamaca y esperar que lluevan mimos?
FRANKENSTEIN dice:
¿Se vende por kilo? ¿Son como la verdura, que crece en el campo?
FRANKENSTEIN dice:
Jajaja, mimos...
FRANKENSTEIN dice:
¿Serán los payasos que no hablan? ¿Si digo que quiero un mimo me mandan a Marcel Marceau?
camila dice:
Cuando dejes de delirar y leas, charlamos
FRANKENSTEIN dice:
¡Dame mimos! ¡No me digas que me los podés dar... Sólo dámelos!
camila dice:
No dejas...
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejo! ¡Me dejo!
Camila dice: calmate
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejo! ¡Quiero!
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejo! ¡Me dejo!
FRANKENSTEIN dice:
¡Me dejó!
* Próximamente, en las peores salas.
3/08/2008
Champuru de canciones
Por las grandes canciones, que son como imanes de nuestra identidad.
Oración del remanso, de Jorge Fandermole
Aoi Takara, de Yanawaraba
Oración del remanso, de Jorge Fandermole
Aoi Takara, de Yanawaraba
2/19/2008
"Una mina, una familia", o el espíritu del trabajo colectivo
“Una mina, una familia”. Ese es el espíritu de Iwaki, un frío pueblo del norte de Japón. Pero si el carbón ha sido el combustible que ha ido alimentando durante generaciones la identidad de los habitantes -porque, “por más que te laves las manos, el carbón de las uñas no se te va”-, la llegada del petróleo hace que las minas, una a una, vayan cerrando. El carbón, negro y frío, y, a la par, la vida de los habitantes, poco a poco se va apagando. Hay, sin embargo, una luz. Es la que presenta la empresa minera local: construir un complejo turístico hawaiano, el primero en Japón, cuyo principal atractivo serán las bailarinas de Hula.
Basada en un hecho real que ocurrió en el país nipón en la década del 60, Hula Girls, película multipremiada por la academia japonesa el año pasado, es una comedia dramática sobre las vidas de las hijas de unos mineros que aprovechan la oportunidad que les da el baile para "escapar" de su destino. No será nada fácil, porque en el tradicional pueblo de Iwaki, el carbón ha sido el “diamante negro” que han trabajado, durante generaciones, hombres y mujeres. Y las chicas, que no saben bailar, se enfrentarán contra la opinión de la mayoría de la pobladores, negados a la idea de instalar un parque temático. Ellas comenzaron siendo unas pocas, y con el único apoyo de su instructora, que llega de la moderna Tokio; terminaron siendo unas cuantas, todas heroínas que salvaron al pueblo.
Producida por Hitomi Ishihara y dirigida por Lee Sang-il, Hula Girls -que en España ha sido presentada como el film que realza el papel de la mujer (el estreno en nuestro país aún tiene fecha incierta)- muestra, principalmente, y como salida de la crisis, el esfuerzo, el trabajo colectivo, en conjunto, en equipo, muy a pesar de los conflictos (individuales y grupales). No es sólo un grupo de mujeres el que cambia, sino toda una población, todo un país, todo un mundo. “¿Por qué los tiempos cambien, también tenemos que cambiar?”, se pregunta un minero, y luego agrega: “No tenemos la culpa de que el tiempo avance y decida cambiar”. Ahí también se encuentra otro valor de la película: el desarrollo histórico. Y se sabe que, para ello, es necesario el progreso tanto del tiempo como del lugar y, dentro de ambos, del hombre, porque es él quien se transforma junto con el mundo.
Al estilo de otras comedias japonesas de gran éxito (Waterboys, un grupo de muchachos que, sin saber de qué se trata, conforman un equipo de nado sincronizado, y Swing Girls, chicas que sin saber tocar un instrumento arman una banda colegial de jazz), Hula Girls pareciera que ficcionaliza la realidad de manera grotesca (recrear Hawai en una zona de frías temperaturas o convertir a novatas en bailarinas profesionales), pero la vida misma, muchas veces, se nos aparece exagerada (no hay que olvidar que el hecho ha sido una historia real). Si bien hubo un tiempo en que, para los habitantes de Iwaki, el carbón dejó de ser útil para iluminar sus hogares, a cambio de la danza -que a lo largo de la historia ha sido un ritual invocador, un movimiento liberador y hasta creador-, el espíritu (el del trabajo colectivo) ha sido el mismo: “Una mina, una familia”, porque, como dice una de las protagonistas, “por mucho que te laves las manos, el carbón de las uñas no se te va”.
2/16/2008
La lengua de Cervantes llega a la tele por Internet
Escuchar hablar el idioma español, sea desde donde sea y estar al tanto del mundo cultural de Hispanoamérica ya es una realidad. Es que el Instituto Cervantes acaba de estrenar su portal televisivo por Internet, hecho que supone un gran paso en la apuesta por las nuevas tecnologías.
El canal, que está disponible en la dirección www.cervantestv.es, está ofreciendo diariamente informes culturales, entrevistas, tertulias, música y documentales sobre la cultura en lengua española y sobre los más de cinco mil actos que se celebran anualmente en los casi 70 centros que tiene el Cervantes repartidos por el mundo. Las emisiones de Cervantes TV comenzaron el 12 de febrero en directo, y, con esta iniciativa, se pretende hacer que el Castellano y la cultura en general lleguen a los más jóvenes "que son, al final, los líderes del día de mañana y los que se tienen que acercar y aprender nuestro idioma y nuestra cultura convencidos de que es una herramienta para su futuro, estén donde estén, en Japón o en América", señaló la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel. Entre estos contenidos se encontrarán los documentales, como un especial sobre el IV Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Cartagena de Indias, en marzo del año pasado. Para ello, la institución cuenta con más de 800 horas de grabación relacionadas con ponencias de los congresistas. Una segunda obra documental rastreará el camino seguido por exiliados españoles que partieron a ciudades como Toulousse, Nueva York o México.
El canal, que está disponible en la dirección www.cervantestv.es, está ofreciendo diariamente informes culturales, entrevistas, tertulias, música y documentales sobre la cultura en lengua española y sobre los más de cinco mil actos que se celebran anualmente en los casi 70 centros que tiene el Cervantes repartidos por el mundo. Las emisiones de Cervantes TV comenzaron el 12 de febrero en directo, y, con esta iniciativa, se pretende hacer que el Castellano y la cultura en general lleguen a los más jóvenes "que son, al final, los líderes del día de mañana y los que se tienen que acercar y aprender nuestro idioma y nuestra cultura convencidos de que es una herramienta para su futuro, estén donde estén, en Japón o en América", señaló la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel. Entre estos contenidos se encontrarán los documentales, como un especial sobre el IV Congreso Internacional de la Lengua Española celebrado en Cartagena de Indias, en marzo del año pasado. Para ello, la institución cuenta con más de 800 horas de grabación relacionadas con ponencias de los congresistas. Una segunda obra documental rastreará el camino seguido por exiliados españoles que partieron a ciudades como Toulousse, Nueva York o México.
11/26/2007
Sanshin
"Donde viven los okinawenses hay un sanshin; en donde hay un sanshin, surge música, y en donde hay música nace la danza...", dice un dicho. El resto lo pueden completar.
11/02/2007
Letras que llegan desde el Sol Naciente
Los talleres sobre literatura japonesa muestran el boom por los escritores japoneses.
Ya no es posible hablar de Japón como un país lejano y exótico. Ni misterioso. Quien no tiene un amigo de ojos rasgados, ha escuchado alguna vez del mundo animé y del man
ga, o cuanto menos probó una de las tantas exquisiteces de la gastronomía japonesa. Por eso, no debe resultar tan extraño hoy ver a un lector argentino leyendo con avidez una novela del japonés Haruki Murakami o de Banana Yoshimoto como si fueran las “aguafuertes”de un suburbio porteño.
ga, o cuanto menos probó una de las tantas exquisiteces de la gastronomía japonesa. Por eso, no debe resultar tan extraño hoy ver a un lector argentino leyendo con avidez una novela del japonés Haruki Murakami o de Banana Yoshimoto como si fueran las “aguafuertes”de un suburbio porteño.¿Qué seduce tanto de esta generación de escritores que ha despertado en talleres y encuentros literarios un entusiasmo tan apetecible como el sushi?. Para Amalia Sato, editora de la revista literaria Tokonoma y traductora de El libro de la almohada, de Sei Shonagon, vale antes una aclaración: “Desde fines del siglo XIX que Japón, como ilusión y estructura de pensamiento forma parte del patrimonio cultural de occidente. Y gracias a esta entrada triunfal que le dieron sobre todo los impresionistas, que inauguraron el movimiento del japonisme, Japón sigue vigente”.
Residente en Belgrano, en sus conversaciones literarias Amalia destaca que hay una interesante y a la vez intensa continuidad “que proviene de las novelas de Kawabata; del espectáculo del grupo de teatro butoh Sankai Juku; los ciclos de cine en la Lugones; así como las ediciones en español de Higuchi Ichiyo o Natsume Soseki, que despiertan fervor. La posibilidad renovadora está activa y lo compruebo por el entusiasmo de quienes reciben los sucesivos números de la revista Tokonoma, o la curiosidad contagiosa con que se asiste a la funciones del grupo de teatro de papel kamishibai”.
Federico Maehama es periodista del diario La Plata Hochi y creó su propio blog de literatura japonesa (http://pajaroquedacuerdasblogspot.com/). Hace pocos días brindó una charla sobre Murakami en las habituales tertulias literarias que organiza el Jardín Japonés: “El público quería saber si los japoneses de hoy son como los retrataba él. He conocido a muchos jóvenes japoneses que llegaron a la Argentina, luego de viajar por el mundo, y de pasar años y años trabajando. Así, han ahorrado, renunciado y se lanzaron a la aventura de viajar. Creo que ellos, si bien no lo confesaban, sentían ese vacío que uno puede leer en los personajes de Banana Yoshimoto o Murakami. La soledad en una gran urbe económica, ése es el tema”.
Al referirse a ambos escritores, Federico subraya que “ellos retratan un mundo fantástico, pero que a su vez es muy real. Y eso, en gran parte, es la literatura. Un arte que se apoya en la realidad, que la observa y la transforma. El mayor clásico de nuestra lengua es El Quijote y uno de sus temas es la realidad versus la ficción. Y sin ánimo de comparar, ya que las distancias son enormes, ¿quién no ha pensado alguna vez que la vida es un sueño (o una pesadilla)? ¿Quién no fantasea?. El “héroe” de Murakami es, en realidad, el “antihéroe”, un personaje común al que le pasan hechos extraordinarios”.
Primero leyó a Yukio Mishima, luego a Yasunari Kawabata y de ahí en más para Juan José Burzi, miembro del “Grupo Alejandría” y director de la revista “Los Asesinos Tímidos”, fue cuestión de investigar, de buscar y encontrar. Cuando lo hizo, a principios del 2000, no existía aún el auge actual de autores japoneses y sólo de los clásicos se podía conseguir material. Y en la búsqueda dio con los “Siete cuentos japoneses”, de Junichiro Tanizaki; “El hombre del infierno”, de Ryunosuke Akutagawa; y “Las algas americanas”, de Akiyuki Nosaka, entre otros.
Burzi, que dicta un curso sobre “Literatura japonesa del siglo XX” en la librería
Eterna Cadencia, en Palermo Hollywood, abre el juego y hace una defensa de los clásicos:
“Cuando se conoce la obra de Akutagawa, esta nueva ola de escritores japoneses no habían logrado el nivel de “Confesiones de una máscara”, de Mishima, o de “Las hermanas Makyoka”, de Tanizaki. Son buenos autores (los actuales), pero hay que ubicarlos de una manera más realista dentro de la literatura japonesa. Y para eso es fundamental conocer a los escritores japoneses de principios del siglo XX hasta Kenzaburo Oé y Akiyuki Nosaka, inclusive”.
Los escritores de posguerra trataron de “relativizar”la importancia del emperador, mientras que los que se criaron bajo el “paraguas” de la opulencia económica prefirieron tomar distancia del modelo japonés. Para unos y otros, vale lo que alguna vez dijo el mencionado Kenzaburo Oé: “Si en el extranjero se me recibe con sonrisas neutras es porque soy un japonés que escribe novelas y no fabrica automóviles, televisores o equipos de sonido”. Cada vez más cerca, ahora es el imperio de las letras el que llega desde el Sol Naciente...
Residente en Belgrano, en sus conversaciones literarias Amalia destaca que hay una interesante y a la vez intensa continuidad “que proviene de las novelas de Kawabata; del espectáculo del grupo de teatro butoh Sankai Juku; los ciclos de cine en la Lugones; así como las ediciones en español de Higuchi Ichiyo o Natsume Soseki, que despiertan fervor. La posibilidad renovadora está activa y lo compruebo por el entusiasmo de quienes reciben los sucesivos números de la revista Tokonoma, o la curiosidad contagiosa con que se asiste a la funciones del grupo de teatro de papel kamishibai”.
Federico Maehama es periodista del diario La Plata Hochi y creó su propio blog de literatura japonesa (http://pajaroquedacuerdasblogspot.com/). Hace pocos días brindó una charla sobre Murakami en las habituales tertulias literarias que organiza el Jardín Japonés: “El público quería saber si los japoneses de hoy son como los retrataba él. He conocido a muchos jóvenes japoneses que llegaron a la Argentina, luego de viajar por el mundo, y de pasar años y años trabajando. Así, han ahorrado, renunciado y se lanzaron a la aventura de viajar. Creo que ellos, si bien no lo confesaban, sentían ese vacío que uno puede leer en los personajes de Banana Yoshimoto o Murakami. La soledad en una gran urbe económica, ése es el tema”.
Al referirse a ambos escritores, Federico subraya que “ellos retratan un mundo fantástico, pero que a su vez es muy real. Y eso, en gran parte, es la literatura. Un arte que se apoya en la realidad, que la observa y la transforma. El mayor clásico de nuestra lengua es El Quijote y uno de sus temas es la realidad versus la ficción. Y sin ánimo de comparar, ya que las distancias son enormes, ¿quién no ha pensado alguna vez que la vida es un sueño (o una pesadilla)? ¿Quién no fantasea?. El “héroe” de Murakami es, en realidad, el “antihéroe”, un personaje común al que le pasan hechos extraordinarios”.
Primero leyó a Yukio Mishima, luego a Yasunari Kawabata y de ahí en más para Juan José Burzi, miembro del “Grupo Alejandría” y director de la revista “Los Asesinos Tímidos”, fue cuestión de investigar, de buscar y encontrar. Cuando lo hizo, a principios del 2000, no existía aún el auge actual de autores japoneses y sólo de los clásicos se podía conseguir material. Y en la búsqueda dio con los “Siete cuentos japoneses”, de Junichiro Tanizaki; “El hombre del infierno”, de Ryunosuke Akutagawa; y “Las algas americanas”, de Akiyuki Nosaka, entre otros.
Burzi, que dicta un curso sobre “Literatura japonesa del siglo XX” en la librería
Eterna Cadencia, en Palermo Hollywood, abre el juego y hace una defensa de los clásicos:
“Cuando se conoce la obra de Akutagawa, esta nueva ola de escritores japoneses no habían logrado el nivel de “Confesiones de una máscara”, de Mishima, o de “Las hermanas Makyoka”, de Tanizaki. Son buenos autores (los actuales), pero hay que ubicarlos de una manera más realista dentro de la literatura japonesa. Y para eso es fundamental conocer a los escritores japoneses de principios del siglo XX hasta Kenzaburo Oé y Akiyuki Nosaka, inclusive”.
Los escritores de posguerra trataron de “relativizar”la importancia del emperador, mientras que los que se criaron bajo el “paraguas” de la opulencia económica prefirieron tomar distancia del modelo japonés. Para unos y otros, vale lo que alguna vez dijo el mencionado Kenzaburo Oé: “Si en el extranjero se me recibe con sonrisas neutras es porque soy un japonés que escribe novelas y no fabrica automóviles, televisores o equipos de sonido”. Cada vez más cerca, ahora es el imperio de las letras el que llega desde el Sol Naciente...
* Artículo de Andrés Asato, publicado el 1º de noviembre en el Suplemento Belgrano La Nación.
10/26/2007
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